algůn dia me condenaran
y me gustaran las vistas




"A la llegada de Hércules al Olimpo,
Atlas
sintió redoblar el peso sobre sus espaldas."


Μεταμορφώσεις.




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viernes, 19 de diciembre de 2014

Y sabes que odio la ortografía y los puntos suspensivos.

He soñado con un camino pedregoso y creo que estabas tú, no sé si enterrada, debajo, arriba, porque eras un ángel, aunque dicen que a los ángeles no les gusta lo que a mí y a ti juntos, una lástima, o si estabas detrás de mí, tan callada como lo solías estar cuando soltabas la flauta y tus pulmones no sabían casi respirar sin el filtro de metal y tus dedos despellejados y nerviosos parecía mentira que hicieran sonidos maravillosos. Sé que he soñado contigo porque solo me siento así cuando lo hago. No sé, así. Es el dolor de Ema y tampoco tiene sentido que le dé vueltas, es como tu olor, tu tacto o tu sabor, eran tuyos y contigo se marcharon, lamentablemente el idioma no está preparado para definirte con todos tus matices, a lo mejor si pudiera escribirlo se me fijaría en la cabeza y no tendría que esperar a ver si sueño con ello para que estés. Y ni siquiera sepa ubicarte, solo sepa que has estado, y me dirás tío, joder, en tu vida también estuve. Estuviste antes de difuminarte, y dejaste el mismo hueco, pero como ahora no estás ni vas a volver a tu sitio, ¿hay un hueco o me has hecho así? En el sueño estás, estás y sé que estás porque noto el hueco como antes cuando venías a mi casa sudando del metro y te apretabas a mí, es el mismo hueco que cuando cogía el coche y te devolvía a tu casa pero era demasiado tarde y tenía examen al día siguiente así que no podía subir yo. El hueco de entre tu tercer y cuarto diente y el cerco rodeado de polvo del peluche del escritorio que te llevabas, uno por semana o la melodía de la flauta de tus dedos despellejados no sé por qué no sonaba igual de bien. El hueco de las notas que ya no llenan el aire, ese sí que existe, el hueco de tus nervios, que eras un manojo entero de ellos.
Era la misma clase de "podría, pero no puedo" que se quedaba en puntos suspensivos porque mañana haríamos que fuese real, pero ahora no queda ni siquiera eso, y sabes que odio la ortografía y los puntos suspensivos.

4 comentarios :

Trece dijo...

Hay huecos que jamás vuelven a estar llenos y no hay palabras que sean capaces de llenarlos.

Aellai dijo...

¿hay un hueco o me has hecho así?
*suspiro*
Me encanta el texto.

abrazos ( de oso )

Miss Carrousel dijo...

Con sólo el título ya me conquistaste. Tengo un trauma con los puntos suspensivos. Supongo que fue porque alguien alguna vez por alguna razón me dijo esa frase de Sabina: "Lo peor del amor es cuando al punto final de los finales, no le siguen dos puntos suspensivos".
Me has hecho adorar a ese personaje del que hablas, aunque esté llena de huecos. Porque después de todo, quizás seamos eso, huecos unidos.
Precioso.
Un besito :)

Sab Sognatore dijo...

Hay magia, además de frío y olor a humedad.
Y no sé, pero sé que me encanta. Transmite la nostalgia de quien camina sin saber a dónde y de quien quiere perderse pero sin saber con qué. O por qué.

(cuando he entrado me he quedado embobada con el Papá Noel, lo confieso.)

Un saludo salado,
S.