algůn dia me condenaran
y me gustaran las vistas




"A la llegada de Hércules al Olimpo,
Atlas
sintió redoblar el peso sobre sus espaldas."


Μεταμορφώσεις.




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domingo, 11 de mayo de 2014

No hablaba de milagros, sino del infierno.

Sorprendentemente, creí que habrías olvidado tu triste propósito.
Siempre hablaba matizando.
—No tengo un buen motivo. —era cierto. No lo tenía. Lo que no implicaba que a ella no le parecieran más que suficientes.
Fuertemente, estás tentando al cielo a que te maldiga, con fuerza, con fuerza.
Cogió las maletas. La camiseta que llevaba se deslizó por su hombro (tal y como había vuelto loca a alguna que otra) y cualquier espectador habría visto la marca que le deformaba la clavícula, indeleble y monstruosa.
También ella la vio. También ella se había vuelto loca, otra vez.
—No creo que haya cielo ni milagros, Cleo. No creo en los milagros —repitió, en exclusiva para sí, suponiendo que eso era muy triste.
Ay, Cleo. Cleo no hablaba de milagros. Cleo miró la marca, incluso cuando él ya se había erguido, con la maleta, porque él realmente creía que podía abandonar el Infierno. De eso hablaba Cleo. Lamentablemente, hablaba de que la moneda de infierno y cielo ya tenía una sola cara.
Tristemente, yo no lo creo tampoco —dijo.

5 comentarios :

dijo...

Cuando cielo e infierno (en caso de haber) son lo mismo se ha de sentir una gran confusión.
A propósito, me pregunto adónde se marchará él y qué llevará en la maleta.
(me encanta la música que tienes en el blog^^)

Azul dijo...

Se necesita demasiada esperanza para creer en los milagros, a mi me parecen imposibles.

muchos abrazos ( de oso )

Azul dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
While dijo...

pocos milagros se ven con los ojos, la mayoría de ellos sólo se sienten, así que esperemos que lo terminen sintiendo alguno de ellos. (el cielo y el infierno terminan siendo la misma cosa, al fin y al cabo, nosotros somos mitad y mitad según muchos)

mcflurrys
de oreo.

Trece dijo...

A veces la suerte (los milagros) hay que ir a buscarla, que es perezosa y por sí sola no viene. Tal vez encontrarse entre cielo e infierno sea una forma un tanto fastidiosa de mantener un equilibrio, no tiene por qué ser malo del todo.