algůn dia me condenaran
y me gustaran las vistas




"A la llegada de Hércules al Olimpo,
Atlas
sintió redoblar el peso sobre sus espaldas."


Μεταμορφώσεις.




( recomiendo poner la música ►
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sábado, 2 de marzo de 2013

Notre petite morte.

—¿Y Troika?
—Ella fue la que me lo contó. Se moría por saberlo, hostia. Maldita...
—Tío...
Pero tampoco añadí nada mientras mordía el papel del cigarro, tanto tiempo que peleaba para romper el papel. Ni un mustio «un puto cuidado con mi hermana, tío».
Gritaron las vigas de acero sobre nuestras cabezas, pero ninguno intentamos huir de la estación. Cayó un carámbano en las vías y oímos el hierro protestar también.
—Es igual. —cogió aire Hank y al echar el vaho pareció que se acababa de meter algo duro, por la expresión. O a Troika otra vez entre las piernas.
—En cualquier momento aparece y nos mete un tiro entre las piernas, Hank. Riéndose de haber escapado como perros, y entre las piernas el...
—Joder —tiró un cigarro que nadie sabría de dónde había cogido al suelo y me miró enrabietado, como un crío. Y tuve que morderme las ganas de sacarle la lengua con una sonrisa sardónica. —, seguimos vivos.
—¿Sí?
Me miró la pistola con los poros dilatados y Troika apareció detrás como una sombra. Nos miramos a través de Hank.
—¿Sigues con la caza de brujas, hermanito? —dijo sonriente, cogiendo entre sus manos las mejillas de Hank, con la piel electrizada. —Te falta la gorda.
Y no, mientras intentaba asfixiar a Hank no supe disparar, solo darle una patada en la rodilla que le derrumbó y de repente tuve encima a Troika, con sus ojos de llamas, devorando mi boca mientras el frío de la pistola nos alimentaba el fuego.
—¡Capullo!
Tumbado en el suelo del andén muerto de tanto polvo asfixiándolo alcé los ojos perezoso a Hank.
—Qué coño quieres.
—¿Otra vez delirando?
—De meterme tanta mierda. —murmuré, mirando la colilla en mis dedos.
—Algún día aparecerá Troika, tío, y ahora tú eres el único capaz de acabar con ella.
Cerré los ojos a punto de deshacerme en llamas pensando en el delirio.
—Capaz —murmuré, y me ardían los labios sedientos de pecado, joder—, por decir algo.



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2 comentarios :

La chica de los chicles dijo...

Es increíble. Reconozco que tuve que leerlo un par de veces para entenderlo bien, pero si, puedo decir que es increíble.

Srta.While dijo...

Me encanta Eri (jo, hace tanto que no entro aquí que cada vez que te leo parece que han pasado cinco mil años de lo que has evolucionado ¡pequeño pokémon de agua!) (: