algůn dia me condenaran
y me gustaran las vistas




"A la llegada de Hércules al Olimpo,
Atlas
sintió redoblar el peso sobre sus espaldas."


Μεταμορφώσεις.




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miércoles, 23 de enero de 2013

Aunque hace mucho que no recuerdo nuestro día

nunca se me olvida que hubo un día para nosotros.
Eve, Eve, o mal escrito o mal leído, quién sabe quién lo supo.
Agarrada de mis manos al borde del agua. Me da miedo caerme al agua y que escribirte deje de ser lo último que haga.
Y yo te llamaba Nieve porque se deshacía. Tan blancucha como un copo y lo que me gustaba soplar en tus lunares, aunque... aunque qué curioso que nunca saliera volando.
Dicen que me engañaron cuando se lanzó al agua a respirarla y yo eché a llorar un mes, hasta volverme lago. Eso dicen pero ellos no saben del idioma que sus pupilas hablaban, que hablaban de verdades verdaderas.
Ella se hizo agua y yo lloré en él mucho tiempo. A lo mejor olvidé entonces como se olvidaron de nuestro mito.
Tirre y Eve, mares en proceso de fundición eterno. Y ¿te acuerdas del jardín? Cómo se enfadaron cuando nos escapamos y el sabor prohibido de tu piel agridulce para siempre conmigo.

Y huir una vez a la semana. Eso es vida (según latía tu corazón pagano de tatuajes).
Una vez a la semana en nuestro día y rodeabas mi tatuaje de tribal con esa fuerza de fiera en peligro. Hasta que la vida se nos cale.
A veces aún recuerdo tu sabor los viernes cuando muerdo una manzana. Quizá un día me pregunte si no debería devorarte en esos labios de rosa tintada de pecado.




1 comentario :

Charlie dijo...

Amor, por este texto, por cómo escribes, por todo.

Un beso Erii.