algůn dia me condenaran
y me gustaran las vistas




"A la llegada de Hércules al Olimpo,
Atlas
sintió redoblar el peso sobre sus espaldas."


Μεταμορφώσεις.




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martes, 28 de febrero de 2012

La ventana de enfrente

Se pasó la mano por el pelo mientras exhalaba un suspiro. Casi sin querer, dirigió los ojos hacia la ventana.
Inmediatamente se encontraron con los de alguien enfrente.
Entrecerró los ojos, tratando en vano de vencer la miopía. ¿Aquella no era la casa abandonada?
Automáticamente se olvidó de los deberes. Tardó un segundo en encontrar la cámara. El zoom le serviría de prismáticos...
No llegó a sacar la cámara de la funda. Sobrecogido, miró fijamente la figura, apoyada en el alféizar de la ventana, retroceder sin apenas moverse hasta desaparecer. Pero no necesitaba ni las gafas ni una fotografía para reconocer esa figura.
—Mamá, ¿la casa de enfrente sigue abandonada? — dijo a gritos.
La voz de la madre le llegó claramente desde la cocina.
—Sí, desde que murió esa amiga tuya no la ha pisado nadie. Los dueños no quieren venderla.
Matt cogió la cámara y salió de casa sin decir una palabra. Rodeó la manzana hasta llegar al piso adecuado y llamó al viejo timbre, el 2ºA al que hacía años que no llamaba.
El anciano que le abrió le dirigió una mirada hosca.
—¿qué vendes? — gruñó.
Matt rodeó los dedos alrededor de la cámara con mucha, mucha más fuerza.
—Usted es el abuelo de Laura, ¿verdad? — dijo con un hilo de voz.
—¿Y a ti qué...?
Cortándole, Matt interpuso su vieja cámara entre ambos.
—Ella no hacía otra cosa que hablar de usted. — dijo con rapidez. — De las muchas cosas que usted le contaba cuando era pequeña, antes de venir a este país, de todo lo que usted sabía, de lo que había visto, de lo que le decía y de todo lo que no podía contarle todavía. Yo pensé... — tragó saliva — Pensé que igual a usted le gustaría ver un poco de todo lo que ella querría haberle contado.
El anciano se quedó parado en el umbral todavía unos segundos sobrecogedoramente largos antes de pasarse un pañuelo por los ojos y apartarse para dejar entrar al chico.

6 comentarios :

Pain and suffering dijo...

Una historia sobrecogedora.. la pérdida de alguien es algo que choca muchísimo, piensas en lo que se llevó el tiempo con su vida, en los recuerdos con esa persona y sientes escalofríos.. pero esto es a lo que el Destino nos lleva.

un beso, y precioso relato.

Jêveur. dijo...

Pero qué valiente que es Matt... ¡yo me hubiera cagado de miedo!

andii* dijo...

Oh Matt!
Estoy segura de que es un gran chico :)
Y su amiga!
Mira que con unas líneas me haces imaginar miles de cosas y sentir otras tantas!
Me encanta :3

Sonrisas espolvoreadas!

Annie Montauk dijo...

oh dios Eri eres jodidamente grande.
me encanta como construyes toda la historia♥

Miss Frenesí dijo...

¡Quiero seguir leyendo!
Ya huele a aventura y misterio en el destino de Matt.
Un beso enorme bonita :)

v dijo...

Anda Matt :]