Las hadas no existen

Él.
Él y sus ojos de zafiro.  Él y sus manos pálidas.  Él y sus sonrisas de nácar, él y su alma pura. Él, siempre refugiado detrás de mí, haciéndome sentir su caballero.
Siempre pensé que él dependía de mi espada para no tener miedo, para espantar sus monstruos, y sólo cuando le perdí me di cuenta de que las hadas no existían. A él le engulló la oscuridad y a mí, yo, el que se creía el superviviente, de repente se vio hundido en la nada, totalmente solo, comprendiendo a golpes que las espadas sólo sirven si cuando las empuñas alguien te sonríe reflejado en su filo.
Él siempre creyó en las hadas —su nombre se convirtió poco a poco en el último susurro que exhalaron sus labios—, pero yo hace mucho tiempo que me di cuenta de que jamás fueron otra cosa que luciérnagas deformadas por sus sueños.
Ellas no acudieron a su rescate y, solos, la negrura del mundo pudo con este caballero y engulló a mi príncipe.

Comentarios

andii* ha dicho que…
triste… pero verdad.
me encanto :)

Sonrisas espolvoreadas!
Mandarina ha dicho que…
Cómo?!! Estás dejando de creer?que no me entere yo!
Aracceli. ha dicho que…
Aún así, yo seguiré creyendo en mis cuentos de hadas, en las haditas de mi cabeza.
Precioso texto, algo triste la verdad. Pero eso es lo que le hace hermoso. :)

(¡besos esponjosos desde mi cielo!)
Babú ha dicho que…
Siempre ha sido, es y será bonito creer en las hadas :)
(Pobre príncipe)
Anton Cannobal ha dicho que…
Cuánta poesía, me gustó mucho.
Carlos Rodríguez Arias ha dicho que…
Qué triste este el mundo real...
Una auténtica preciosidad

Un beso
Cervatilla ha dicho que…
Cruel realidad... aunque las luciérnagas siguen siendo bonitas (pero no mágicas claro)

(achuchón)
Adriana ha dicho que…
Me encanta tu blog *.* te sigoooo :)

vienes a verme :)? www.marencalma-adriana.blogspot.com
Erika ha dicho que…
Muy triste, pero es precioso.
Un beso enorme :)