Lovers in Japan.

 Era el amante más cuidadoso del que los dioses pudieron reír.
 Celoso como él solo, nunca le dio a su secreta amada su número, ni su correo, ni su dirección. Solamente quedaban en un parque. Sin fecha, sin hora.
 Y cuando sus miradas tenían la casualidad de cruzarse, las estrellas morían entre sus pupilas, los polos estallaban en llamas, y sus bocas necesitaban beber de la del otro.
 Todas las precauciones posibles, para que su corazón no dejara de latir enloquecido entre esos brazos prohibidos, pero tampoco muriera de frío en una casa vacía...
Qué pena,
no haber contado con lo que gritan las miradas a nuestras espaldas.



Comentarios

Limón. ha dicho que…
Pero ellos eran felices esos momentos, supongo que eso es lo que cuenta.. :)
Carlos Rodríguez Arias ha dicho que…
Qué bonito, me ha recordado a la canción de Coldplay
Un beso
Anton Cannobal ha dicho que…
Me encantó, todos tenemos ese amor medio imposible, por así decirlo. Pero cada momento que pasamos con él, son los más felices creo yo :)
Mucha suerte linda.
Babú ha dicho que…
me extraña que ella nunca le haya pedido esos datos, yo no podría aguantarme la curiosidad jiji
(supongo que a ella le bastaba con su presencia)
andii* ha dicho que…
wonderful ♥
and true...
Mandarina ha dicho que…
Hay que darse la vuelta de repente para pillar esas cosas...yo lo hago alguna vez y la gente me mira como si estoy loca ^^
Claryssa ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.