El Dorado.

Cuando de su boca brotaron las dos presuntuosas palabras -El Dorado-, no le creyeron.
Ni siquiera la misma reina que había mandado una tripulación suicida al fin del mundo quiso escucharle. Era una idea de locos, decía, hipócrita. Él no desistió: si era necesario cruzaría el gran charco a nado y, Plus Ultra, buscaría esas ruinas hechas de pura maravilla. ¿Otros desaparecieron antes que él, perdidos en las montañas intentando perseguir un sueño? Él sería diferente, se prometió.
Pero, como comprendió cuando traspasó en solitario el portón de oro puro, no era diferente.
Era como todos, era como los que habían creído. Era como todos los que, fascinados por el sol que había esculpido la mítica ciudad, les bastaba verla extenderse bajo sus pies para comprender de repente que el mundo era oscuro, quería no abandonar jamás esa áurea maravilla congelada en la Edad de Oro.
Y, como todos, dejó con gusto que los portones hechos de sol puro, esbozando una sonrisa, se cerraran para siempre tras él.


Comentarios

Katua ha dicho que…
aaaaaaaaaaah, que bonito, me encantaría ver ese lugar. Adiós a los recuerdos oscuros, jiji.
Limón. ha dicho que…
Que bien poder ir a allí...
Carlos Rodríguez Arias ha dicho que…
Por casualidad no haría un mapa, verdad?
Un beso
Srta.While ha dicho que…
(sabía que tenia que ver con el dorado :})
Una muy buena entrada
Chris Egea ha dicho que…
es de esas entradas que te dejan una sonrisa tonta (de las que cuentas verdades como puños)
genial, as usual <3 :)
Gatos en el tejado ha dicho que…
Me hace acordar a la pelicula animada "el camino hacia el dorado" amo esa pelicula
Miss Frenesí ha dicho que…
A veces hay que pagar un alto precio por conseguir lo que queremos.
Un beso enorme, genial,como siempre :)